La pasión (y el buen gusto; todo hay que decirlo) de Aleix Espargaró por los deportivos no deja de ser noticia cada cierto tiempo. En ocasiones por la compra de las versiones radicales, como los 718 Cayman GT4 o 911 GT2, y en otras por la búsqueda de modelos clásicos como el 911 Turbo (de la generación 993) o, más recientemente, el F355 Berlinetta.