Existen restos de ciudades abandonadas en el planeta, que aún no han sido reconocidas como tales, gracias al destierro desordenado de su memoria. Una de éstas es la ciudad de Tikal, que llegó a la humanidad infinidad de ruinas que pertenecieron a la cultura Maya del siglo VIII a.C.
Una ciudad, que se originó entre los años 800 y 600 a.C., sin embargo, ciertos escritos aseveran que nació alrededor del año 900 a. C.
La historia relata que en el siglo XIX se comprobó que esa ciudad -donde se asentó la cultura Maya-, ha legado a la humanidad una icónica arquitectura, ubicada esencialmente en el centro ceremonial y comercial de su asentamiento. Lugar, donde, además, se instalaron los imponentes templos del siglo VIII antes de Cristo.
Lo interesante es que los primeros años de su descubrimiento, esa ciudad -ubicada al medio del bosque-, fue considerada solo como un centro ceremonial. Sin embargo, esa aseveración histórica, tuvo que ser subsanada en el momento que se desenterraron los cientos de casas con las que conto antiguamente.
La ciudad de Tikal se estableció en Guatemala, a partir de la instalación de dos aldeas situadas sobre una colina elevada. Hacia el 300 a.C. se levantaron sus estructuras monumentales y con ello ese lugar -clave del relato de la cultura Maya-, mostró al mundo su icónica arquitectura. Ésta última, que ha legado a la humanidad un centro ceremonial, cultural y comercial, instalado en Guatemala.
Asimismo, ese lugar -donde se ubicaron los imponentes templos del siglo VIII a.C., ha llevado a demostrar que fue el sitio, donde se descubrió la complejidad de las huellas de la cultura Maya.
En el siglo XIX se comprobó que ese centro de ruinas tuvo muy poca exploración, motivo por el que recién en 1955, se iniciaron las diferentes excavaciones que mostraron a las ruinas de Tikal con las singularidades de esa cultura. Éstas últimas, resaltaron el valor de los íconos religiosos que, hasta entonces, estuvieron abandonados.
Posteriormente en el siglo XX, estudiosos afirmaron que el gran espacio central -donde fue instalada la pirámide escalonada-, logro mostrarse recién, en su verdadera dimensión monumental. En cambio, en 1881-1882, la pirámide central fue liberada de su envoltura de naturaleza entrecruzada, con plantas singulares.
De esa manera, la ciudad de Tikal expuso el valor del elemento icónico central, el cual estuvo rodeado por infinidad de viviendas. Hoy en día, ese gran conjunto de restos de casas -distribuidas de forma radial-, muestran un trazado singular y de cierta conceptualización particular, en el diseño de esa ciudad del pasado.
Con todo ello, ese hecho revelador y de encuentro con el pasado, ha llevado al olvido a aquellas anteriores aseveraciones que afirmaban: que solo se trataba de un centro ceremonial. Motivo suficiente, para que no se diera a conocer con anterioridad, la existencia de la ciudad de Tikal ubicada en Guatemala.
La historia relata que a partir del momento que se encontraron los restos de los cientos de casas que se asentaron en el pasado, Tikal fue recién estudiada como una ciudad habitada y cualificada por el relevante contexto natural de su entorno. Ésta, instalada en una especie de selva tropical, que le ha dotado de gran belleza natural a esa ciudad del pasado.
Para concluir, hoy en día la ciudad de Tikal es considerada como la necrópolis que gobernaron los reyes de Tikal, la cual fue declarada por la Unesco, como Patrimonio de la Humanidad.
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