Patricia Vera tenía apenas 20 años cuando comprendió que algo no iba bien en su vida. Aunque siempre había sido muy delgada y encajaba con los estándares físicos del mundo del modelaje, su cuerpo y su mente empezaron a pasarle factura rápidamente.
La joven, que hoy tiene 30 años y trabaja como entrenadora personal, asegura que sufría agotamiento constante, dolores de espalda y fuertes migrañas provocadas por la autoexigencia y la falta de hábitos saludables. Ahora cuenta su experiencia públicamente para ser de ayuda a otras mujeres como ella.
"Como estaba delgada, pensaba que no me hacía falta cuidarme ni hacer deporte", recuerda Patricia sobre aquella etapa marcada por la inseguridad y la timidez extrema.
Su acceso a certámenes de belleza y el contacto con el mundo de la boda intensificaron todavía más la presión estética que sufría. Incluso llegó a escuchar comentarios sobre perder todavía más peso, pese a encontrarse ya físicamente débil.
El punto de inflexión se produjo cuando comenzó a interesarse por el ejercicio y la alimentación saludable gracias a su pareja, también entrenador personal. Patricia comenzó a entender entonces la importancia de la nutrición y del entrenamiento si quería ganar energía y bienestar:
"Daba tres pasos y ya estaba cansada", explica ahora sobre un periodo de su vida en el que apenas consumía verduras, fruta o proteínas.
Poco a poco, el deporte transformó no solo su físico, también su autoestima y su manera de enfrentarse a la vida. Las migrañas desaparecieron casi por completo, mejoró su postura corporal y ganó confianza para superar muchos de esos miedos que arrastraba desde que era pequeña, sobre todo su dificultad de hablar en público.
Patricia es una mujer completamente diferente y quiere ayudar a otras mujeres que están en la misma situación por la que ha pasado ella: "uno de los errores más comunes es querer hacerlo todo de golpe". Poco a poco, pasito a pasito, cambiando hábitos de nuestra vida para hacerla mucho más saludable. Ese es su consejo.