Paulo Futre Junior (1989) tiene el mismo nombre que su padre, leyenda del Atlético, entre otros; pero ha construido una voz propia que rompe el estereotipo del hijo de futbolista. Identificado con superdotación intelectual desde niño, es miembro de Mensa, la prestigiosa asociación internacional de personas con alto cociente intelectual. Como suele decir su padre: todo lo bueno que él tenía en la zurda, su hijo lo ha sacado en la cabeza.
Toca varios instrumentos, habla cinco idiomas con fluidez y se defiende en alguno más, como esperanto o finés. Acumula dos décadas de experiencia en la industria del fútbol, participando en transferencias, compraventas de clubes y grandes operaciones en la sombra. En paralelo, forma parte del comité de un fondo de inversión, asesora e invierte en start-ups, ha producido formatos audiovisuales para Amazon Prime y ha expuesto sus obras en galerías que participan en ARCO. También ejerce como profesor invitado en centros como IE Business School y LaLiga Business School. Charlamos en SPORT con el 'otro' Paulo Futre en un momento crucial de la temporada para 'su' Atlético.
P. La de Paulo Futre Jr. es la historia de un joven que descubre sus altas capacidades con todo lo que ello conlleva. ¿Cómo lograron sus padres que esto no fuera un problema?
R. Antes de nada, es importante matizar que la superdotación intelectual no tiene ningún mérito en sí misma. Del mismo que hay gente que mide 2,10 metros, también ocurre en capacidad cognitiva. Son caprichos de la genética. Lo cual no quita que el cerebro necesita el entorno adecuado para ser estimulado, igual que cualquier otra aptitud.
En mi caso, más que un descubrimiento, mis padres te dirían que lo sabían de sobra, y que se lo confirmaron en el colegio. Cumplía todo lo esperado en estos casos: aprendí a leer solo, facilidad para los idiomas e instrumentos musicales, ganaba al ajedrez a chicos más mayores que yo, etc. Pero nunca me colocaron una etiqueta ni me exigieron “ser especial”. Hicieron lo mejor que pudieron con la poca información de la época.
Por un lado, nunca “presumieron” de ello, como he visto en algunos padres, que imagino que lo hacen sin mala atención (y es algo que me genera sensaciones encontradas). Es más, en casa lo llevamos en secreto durante muchos años. Mi madre nunca dejó que me adelantaran de curso. Ya era inusual tener un padre famoso. Quería que tuviese una vida lo más 'normal' posible. Sabia decisión.
Algo importantísimo es que siempre alimentaron mi curiosidad e infinitas inquietudes, aunque para ellos no tuviera sentido. Cuando doy charlas a colegios o asociaciones de padres de niños con AACC (altas capacidades), les digo siempre lo mismo: “No les obliguéis a hacer cosas supuestamente asociadas a inteligencia, como programación, robótica, o lo que sea. Dejad que sean ellos quienes exploren sus inquietudes”.
P. ¿Qué son realmente las altas capacidades y qué es Mensa? La asociación de personas de alto cociente intelectual de la que usted forma parte.
R. Cuando el cociente intelectual se sitúa por encima del 98% de la población, se observa que la mente funciona de una manera lo suficientemente diferente a la media como para hablar de una distinción específica. No se trata solo de mayor rapidez o capacidad de cálculo, sino de una forma distinta de organizar la información, detectar patrones y establecer conexiones complejas. Ese criterio del 2% superior en cociente intelectual, avalado por tests neuropsicológicos como el WAIS IV, es el que se utiliza para acceder a Mensa. Es decir, somos la asociación internacional que agrupa a las personas que están por encima del percentil 98 en CI.
El principal objetivo es ofrecer un entorno estimulante a los socios. Es un club social. No tiene mucho más misterio que eso. Visto desde fuera, me hace gracia la idea que tiene la gente. Para mí es el lugar donde más risas me echo y dónde me surgen los planes más divertidos. Tenemos perfiles de todo tipo, desde ingenieros e informáticos, a deportistas profesionales, músicos, sacerdotes, agricultores, obreros de construcción y hasta una directora de porno alternativo. Creo que nuestro gran reto es romper estereotipos y divulgar mejor. Tengo la sensación de que en los últimos años el término se ha popularizado, pero se entiende peor. Hay más visibilidad, sí, pero también más ruido y desinformación.
"Es importante matizar que la superdotación intelectual no tiene ningún mérito en sí misma. Del mismo que hay gente que mide 2,10 metros, también ocurre en capacidad cognitiva. Son caprichos de la genética. Lo cual no quita que el cerebro necesita el entorno adecuado para ser estimulado, igual que cualquier otra aptitud"
Asesor financiero-deportivo y miembro de Mensa (alto cociente intelectual)
P. ¿Cómo es ser hijo de Paulo Futre? Lo ha comentado antes: usted acumula vivencias en un entorno muy mediatizado.
R. La lección más importante que aprendí muy pronto es que no hay nadie imprescindible. Mi padre me tuvo con 23 años, muy joven. Aunque presencié gran parte de su carrera, nunca viví su 'prime', como dicen ahora los chavales. Todos mis recuerdos están ligados a su declive. Nuestro mundo cambió de la noche a la mañana por una lesión gravísima y una retirada prematura. Se convirtió en un juguete roto que ya no aportaba al sistema.
De un día para otro, le empezaron a tratar de forma distinta y el interés mediático cambió drásticamente. Ni te imaginas la de (supuestos) amigos de la familia que se desvanecieron en el aire. No critico a la industria, sino que lo digo como lección de humildad: por muy importante que te creas, el mundo seguirá adelante sin ti. No hay nadie imprescindible.
Otra enseñanza clave es que desde niño entendí que el fútbol es mucho más que los jugadores. Aunque sean quienes se llevan casi toda la atención, detrás existe un entramado enorme. Hay un estadio que alguien diseñó y construyó, un césped que hay que cuidar cada día, médicos, fisios, agentes, ojeadores, nutrición, logística, seguridad, inversores, catering, mantenimiento, merchandising, viajes, empleados del club, burocracia, medios de comunicación, derechos televisivos, patrocinadores… ¡y mucho, mucho politiqueo!
Que a su vez cada entidad tiene sus propias idiosincrasias. Un ecosistema amplísimo del que la mayoría de aficionados no se hace una idea. Todo esto me hizo entender lo complejo que es cualquier sistema y a trasladar esa mirada a los demás ámbitos.
P. Paulo Futre Jr. ha acompañado a su padre en grandes procesos. Usted ha tenido voz y voto en importantes negociaciones. ¿Cómo ha sido el camino hasta llegar aquí?
R. Donde hay dinero, hay sanguijuelas, y en el fútbol todavía más. Después de retirarse, mi padre se convirtió en intermediario del mercado de jugadores. Siempre en la sombra, como muchos descubrieron por 'El Caso Figo' en Netflix. Al ser un mundo de tiburones, desconfiaba de las negociaciones en idiomas que él no dominaba. Como yo hablaba varios y me veía espabilado, desde los 15 años empezó a llevarme a reuniones importantes para hacer de traductor. ¡La de veces que falté al colegio para acompañarle!
Una cosa fue llevando a la otra. Al poco tiempo aprendí derecho deportivo para redactar contratos. Como el castellano no es su fuerte, le ayudaba a escribir sus artículos para la prensa escrita, como si fuera su Chat GPT analógico. Después me fui encargando de sus patrocinios de publicidad. Por el camino vamos descubriendo que tengo olfato para los negocios e inversiones, delega en mí decisiones importantes, el peso de negociaciones, etc.
Ya sumo dos décadas en la industria del fútbol habiendo tocado prácticamente todos los palos. Hay gente que dice tener 20 años de experiencia en su trabajo, cuando en realidad tiene un año repetido 20 veces. En mi caso, he vivido de todo dentro de este ecosistema tan complejo: grandes transferencias, compraventas de clubes, patrocinios internacionales, construcciones de estadios, organización de giras de verano.... Desde la pandemia, entré en el sector de la tecnología relacionada con deporte, lo que se conoce como sport-tech. Soy asesor de varias start-ups de este tipo y también formo parte del comité de un fondo de inversión.
P. Ya que menciona el 'caso Figo'. ¿Cómo lo recuerda?
R. ¡Podría decirse que fue mi primer negocio! (risas). Yo tenía 11 años y estaba en el campamento del colegio cuando mi padre me dijo: “Luisinho se va al Madrid”. Se lo conté a mis amigos y no me creyeron. Decían que era una fantasmada. Así que lancé la apuesta: “¿Qué os jugáis?”. Yo contra todos. Nos apostamos Game Boys, juegos, cartas de Pokémon de las buenas… Un profesor hizo de custodio de todo…Ya sabéis el desenlace. Volví a casa con un macuto aparte lleno hasta arriba.
Mi padre estaba orgulloso, pero me soltó una frase que no he olvidado nunca: “Bien jugado… pero, ¿cuál es mi comisión? Porque si esto no sale, yo habría tenido que comprar una Game Boy a todos”. Me hizo acompañarle a regalar las cosas a asociaciones y a niños con menos recursos en Portugal. También a hijos de trabajadores del Atleti.
Podría decirse que el 'caso Figo' fue mi primer negocio! (risas). Yo tenía 11 años y estaba en el campamento del colegio cuando mi padre me dijo: “Luisinho se va al Madrid”. Se lo conté a mis amigos y no me creyeron. Decían que era una fantasmada. Nos apostamos Game Boys, juegos, cartas de Pokémon de las buenas… Un profesor hizo de custodio de todo…Ya sabéis el desenlace. Volví a casa con un macuto aparte lleno hasta arriba
Asesor financiero-deportivo y miembro de Mensa (alto cociente intelectual)
P. Fue esta una operación de 'listos', pero, ¿se necesita inteligencia para ser un buen jugador?
R. Rompamos un mito: refinamiento cultural no implica inteligencia. El cerebro humano no ha cambiado mucho en los últimos 50.000 años, mientras que la escritura existe desde hace unos 5.000. En gran parte de la historia han existido personas extraordinariamente inteligentes que eran analfabetas. Tenemos constancia de la importancia de la inteligencia en sociedades cazadoras-recolectoras: desde diseñar estrategias de caza a idear alianzas con otras tribus. A grandes rasgos, la inteligencia es la capacidad de resolver problemas nuevos. Para muchas personas es contraintuitivo que alguien tenga baja cultura académica, pero sea muy inteligente al mismo tiempo.
Gran parte de los jugadores que asociamos con el estereotipo de “poco inteligente”, en realidad se le está juzgando por su nivel cultural, no por su capacidad cognitiva. Es un sesgo clasista, porque el nivel cultural está ligado al entorno socioeconómico en el que uno crece. Tampoco se trata de despreciar el conocimiento: cuanta más cultura, más herramientas para encontrar asociaciones y tomar mejores decisiones. Una cosa no quita la otra.
P. Entonces, ¿existen demasiados estereotipos con los futbolistas?
R. ¿Qué dice la evidencia al respecto? Por ejemplo, varios estudios en Suecia del Instituto Karolinska revelan que los futbolistas profesionales puntúan significativamente por encima de la media en tests neuropsicológicos. Además, la inteligencia es un predictor de éxito: los jugadores de Primera División superaron a los de Segunda y Tercera división en las mismas pruebas cognitivas. En general rinden mejor que el resto de la población en creatividad, memoria de trabajo y flexibilidad cognitiva.
Analicemos a todo lo que se enfrenta un futbolista en un partido: posicionamiento espacial en un entorno cambiante, lectura constante de patrones tácticos, anticipación de decisiones del rival, coordinación motora y toma de decisiones en décimas de segundo, muchas veces bajo presión extrema. Y, además, a algunos se les exige creatividad en esa toma de decisiones. Todo ello es una forma muy sofisticada de inteligencia aplicada. No es casualidad que Marc Cucurella, en una entrevista reciente, dijera que lo que más le impresionaba de Messi era su cabeza, esa capacidad para ir siempre varios pasos por delante del resto.
Tras sufrir su infarto en 2022, mi padre se tatuó el escudo del Atlético de Madrid en su brazo junto a un caballo. Un potro salvaje e impredecible, como siempre fue él. Jugó en más equipos, donde también es querido, especialmente en FC Porto. Pero decidió que, si tenía que irse a la tumba, se llevaría a su Atleti con él
Asesor financiero-deportivo y miembro de Mensa (alto cociente intelectual)
P. Para usted el fútbol es una parte decisiva de su vida, pero sobre todo lo es el Atlético. ¿Qué representa este club en su vida?
R. Tras sufrir su infarto en 2022, mi padre se tatuó el escudo del Atlético de Madrid en su brazo junto a un caballo. Un potro salvaje e impredecible, como siempre fue él. Jugó en más equipos, donde también es querido, especialmente en FC Porto. Pero decidió que, si tenía que irse a la tumba, se llevaría a su Atleti con él. Ten en cuenta que él no nació siendo del Atleti. Él es portugués. Fue capitán de la selección portuguesa. Nació al otro lado de la frontera. Pero se enamoró de este club y, sobre todo, de su gente. Con esto puedes entender lo que significa el Atlético de Madrid para la familia. Forma parte de nuestra identidad, de nuestra historia de vida.
Como anécdota, te contaré que mi primer gran recuerdo con el Atleti fue en 1997. Mi padre se había retirado unos meses antes por la maldita lesión, pero Jesús Gil y Radomir Antic le convencieron para que volviese de su retiro. Aunque todos sabían que aquello era algo más romántico que realista. La rodilla enterró el sueño a los pocos meses. En la presentación de la pretemporada, el estadio empezó a corear “¡Que hable Futre!, ¡Que hable Futre!”, hasta acallar al mismismo Presi. Su intervención no estaba prevista, pero no le quedó más remedio.
Tengo el vello de punta solo de recordar los cánticos con su nombre. Mi padre siempre ha dicho que aquel es el momento más emotivo de su vida. Y para mí, el recuerdo más increíble de mi infancia. Cuando llegamos a casa, le dije un comentario que me ha recordado toda la vida: “¡Papá, esta gente te quiere más que la abuela (su madre)!”. Solo ahí empecé a entender lo que él significa para el club.
P. Curiosamente, sus negocios y labores de asesoría le han llevado a trabajar para instituciones como el Real Madrid. ¿Cómo se lleva trabajar para el 'gran rival'?
R. Como bien recuerdan los merengues: ¡a los Futre se nos da bien jugar en su campo! Bromas aparte, la educación no entiende de colores. Para mí es un orgullo que me inviten a impartir masterclass en su universidad. También he colaborado con instituciones como IE Business School, LaLiga Business School, UAX Rafa Nadal o la European School of Economics, entre otras.
Mi aportación suele ir en dos direcciones. Por un lado, contraponer la teoría que se enseña en los másteres de negocio y gestión deportiva con la realidad tangible de cómo funcionan las cosas por dentro. Los Excel impecables y los PowerPoint llenos de anglicismos lo soportan todo, pero la realidad suele ir por su propio camino. Mi experiencia en tantos ámbitos diferentes sirve para ver cómo funcionan esas teorías en escenarios reales.
Por otro lado, intento fomentar el pensamiento sistémico que te comentaba antes. Entender una entidad deportiva como un sistema complejo, interconectado, con múltiples incentivos y conflictos internos. Muchas veces los árboles no dejan ver el bosque. Ampliar la mirada es clave para comprender las dinámicas que sostienen el ecosistema.
La superdotación no implica éxito académico. En la asociación tenemos personas extraordinariamente inteligentes con fracaso escolar. Se aburrían en clase, no les estimularon ni prestaron la atención suficiente, entorno socioeconómico no favorable… Algo similar ocurre con las profesiones. Te sorprendería la cantidad de miembros que han dejado puestos corporativos muy bien remunerados para convertirse en funcionarios, profesores de primaria o instructores de pilates
Asesor financiero-deportivo y miembro de Mensa (alto cociente intelectual)
P. Músico, políglota, intermediario de futbolistas, artista plástico, iberista asesor de fondos de inversión, 'advisor' de 'start-ups'... ¿Cómo se integran todas estas facetas?
R. Estas inquietudes tan diversas es lo que más rompe los esquemas sobre las altas capacidades y cuestiona el mito de “ser de letras o de ciencias”. Voy a presumir de dos amigos cercanos de Mensa: Por un lado, una chica que se sacó la carrera de Física, a curso por año. Al terminar, estudió Arte Dramático. Trabajó varios años de actriz de teatro. Ahora es la directora de operaciones de una tecnológica. Por otro lado, Manuel Fuentes, ingeniero aeronáutico y empresario, recientemente galardonado con la medalla de la Real Academia de Ingeniería. Como hobby es músico y compone bandas sonoras de películas. Además, es un apasionado del Titanic hasta el punto de saber la aleación de los tornillos del barco.
Comparto el mismo mejunje de pájaros en la cabeza. Entré en una de las primeras generaciones de Biotecnología en España, pero mi mayor pasión es el arte contemporáneo, incluso por encima del fútbol. He tocado en grupos de música, expongo mis obras en galerías, he tenido un negocio de regalos de empresa y souvenirs, registrado patentes, trabajado como creativo freelance en publicidad, y soy miembro de la Sociedad Iberista, que aboga por un mejor entendimiento práctico entre España y Portugal. A nivel creativo, últimamente estoy pintando escenas futboleras en balones de fútbol. Me gusta jugar a unir continente y contenido. Si no hago más cosas es porque no tengo tiempo.
Quiero aprovechar también para aclarar que la superdotación no implica éxito académico. En la asociación tenemos personas extraordinariamente inteligentes con fracaso escolar. Se aburrían en clase, no les estimularon ni prestaron la atención suficiente, entorno socioeconómico no favorable… Algo similar ocurre con las profesiones. Te sorprendería la cantidad de miembros que han dejado puestos corporativos muy bien remunerados para convertirse en funcionarios, profesores de primaria o instructores de pilates. Al final, sea lo que sea el éxito, es estar en paz con uno mismo.
P. Usted, que conoce las interioridades de la industria, ¿hacia dónde cree Paulo Futre Jr. que camina el futuro del fútbol?
R. Si pensamos cuál es la esencia del modelo de negocio del fútbol, te diría que es “entretenimiento no guionizado”. Como entretenimiento que es, ahora y en el futuro, toca pelear por la atención y responder a la gran pregunta: ¿por qué consumir fútbol cuando hay tantas opciones estimulantes? En cuanto al deporte como tal, veremos todavía mayor profesionalización y especialización con las nuevas tecnologías. El big data ha marcado los últimos años. Estoy seguro que la inteligencia artificial será capaz de identificar nuevos patrones y la alimentaremos con nuevos datos de neurotecnología y análisis genéticos.
Quién sabe si la computación cuántica será capaz de procesar en tiempo real todas las kilométricas variables de un partido, simular un millón de posibles escenarios y decidir en décimas de segundos la mejor sustitución posible. Respecto a mí, parece que este capítulo de mi vida me está llevando hacia el sector de las finanzas. Ya veremos qué sale de aquí. Lo que tengo clarísimo, es que en realidad aún me queda todo por aprender.
P. Por último, vamos a poner a prueba sus altas capacidades en el escenario más incierto. ¿Un pronóstico para la vuelta de Copa de Rey?
R. A falta de ordenador cuántico… ¡confío que el Atleti estará en la final!