Íñigo Pérez no escondía las sensaciones agridulces que le provocaba una goleada que no pudo disfrutar toda su afición. De ahí su tono medido en su comparecencia.
Íñigo Pérez no escondía las sensaciones agridulces que le provocaba una goleada que no pudo disfrutar toda su afición. De ahí su tono medido en su comparecencia.