Treinta y cinco días después de su último partido en casa, el Rayo Vallecano volvió al Estadio de Vallecas con una puesta en escena que disipó cualquier duda sobre el parón forzoso. Tras los problemas en el césped que obligaron a aplazar el duelo ante el Real Oviedo y a trasladar el encuentro frente al Atlético de Madrid a Butarque, el equipo franjirrojo ofreció una imagen sólida y ambiciosa ante el Athletic Club.