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Villarreal B-Real Murcia: el Real Murcia solo salva la vergüenza de caer al descenso

Decía Joel Jorquera que Curro Torres había llegado al Real Murcia con la ilusión que le faltaba a la plantilla. Habrá que esperar para ver esa ilusión, porque este domingo en el campo del Villarreal B los jugadores granas volvieron a confirmar que en lo único que sobresalen es en buscar excusas, porque en lo de jugar al fútbol y ser protagonistas, que es para lo que se les contrató, se ganaron el suspenso hace ya muchas jornadas. Y es que ante el Villarreal B el Real Murcia tampoco ganó. Con un punto se tuvieron que conformar los murcianistas, un punto insuficiente, un punto que alarga a siete las jornadas sin ganar, un punto que lo único que permite es salvar, por esta jornada, la vergüenza de caer a la zona de descenso.

Viendo lo visto en Castellón, Curro Torres tendrá que esforzarse más para que esa ilusión que tanto necesita la plantilla, según Joel Jorquera, salga a la luz. Eso, o el próximo movimiento de Felipe Moreno será poner a un DJ de entrenador o a un animador, porque da igual los técnicos que vengan, que los jugadores no son capaces ni de disimular su mediocridad. Este domingo ya iban perdiendo en el minuto 3. Porque en el minuto 3 Arguigue dejaba más que señalados a Alberto González y Jon García. Y cuando Óscar Gil aparecía al rescate para al borde del descanso poner el 1-1, en el 58 Palmberg la liaba con una mala decisión que dejaba a los suyos con diez por roja directa.

Al final, un punto que permite al Real Murcia salir de la zona de descenso, porque la victoria del Torremolinos por la mañana le había mandado a la zona de castigo, pero pocos podrán sacar algo positivo de ese empate insuficiente.

Ficha técnica

VILLARREAL B: Rubén Gómez, Dani Budesca, Sierra (Valou, 70), Lautaro, Eneko Ortiz (Iván, 86), Alassane, Carlos Maciá, El Jmili, Gaitán (Facundo Viveros, 78), Arguigue (Eto’o, 70) y Albert García (Hugo López, 78).

REAL MURCIA: Gazzaniga, Mier (Jorquera, 87), Jon García, Alberto González, Cristo Romero, Óscar Gil, Palmberg, Narro (Álvaro Bustos, 77), Pedro Benito (David Vicente, 77), Ekain (Sekou, 63) y Flakus (Juanto Ortuño, 87).

GOLES:

1-0. Min. 3: Arguigue.

1-1. Min. 45: Óscar Gil.

ÁRBITRO: Miranda Bolaño.

TARJETAS: Amarillas a los locales Sierra y Facundo y a los visitantes Jorge Mier, Narro, Alberto González y Álvaro Bustos. Expulsó por roja directa al grana Palmberg en el minuto 58.

ESTADIO: Ciudad Deportiva José Manuel Llaneza.

Óscar Gil al medio

Cuando el Real Murcia fichó al central Jon García en el último día del mercado invernal, la idea era clara. Sin refuerzos en el centro del campo, tocaba confiar en Óscar Gil como pivote y confiar en el bilbaíno para el centro de la defensa. El problema es que el de Vizcaya llegó lesionado. Y sin él, el plan genial dibujado en la cabeza de la Comisión Deportiva y con el que iban a salvar a Adrián Colunga se retrasó. Ni hubo pivote frente al Alcorcón ni lo hubo ante el Cartagena, y sin nadie que sacara el balón, el Real Murcia estaba condenado a lo mismo, y lo mismo es la derrota. Por eso, este domingo, Curro Torres, con Jon García ya en la convocatoria, no dudó en recurrir al plan inicial. En su primer once, el vasco aparecía en defensa junto a Alberto González, mientras que Óscar Gil daba un paso adelante para compartir espacio con la otra novedad, el brasileño Palmberg.

Sin embargo, cuando solo habían transcurrido tres minutos, la buena noticia de Jon García se había convertido en mala noticia. Porque en el minuto 3 el Villarreal B ya se había adelantado en el marcador a los granas, y lo había hecho en una acción que señaló a toda la defensa. Puso en el centro de la diana a Alberto González, retrató a Jon García y no dejó en el mejor lugar a Gazzaniga. Una jugada en la que un balón largo que controlaba Arguique para batir a la perfección al meta murcianista.

Si la jornada ya había empezado mal, con el Real Murcia cayendo a la zona de descenso por la victoria del Juventud Torremolinos, el 1-0 del Villarreal B ponía a temblar a la afición grana, una afición grana que cada día que pasa se teme lo peor. Y es que ya ni los puntos pendientes del partido aplazado frente al Marbella parece un consuelo.

Ni ambición, ni intensidad, ni dominio...

Ni el gol en contra nos permitió ver a ese Real Murcia ganador, ambicioso, intenso... que nos prometía Curro Torres en su presentación como grana. Durante muchos minutos, en manos del Villarreal B, el Real Murcia era el equipo grana de siempre, un equipo que anda por el terreno de juego como un alma en pena, al que cualquiera gana en el centro del campo y en el que la defensa temblaba y mucho, especialmente con las internadas del Villarreal B por la banda de Cristo Romero. Solo Narro intentaba tirar de los suyos, porque hasta Pedro Benito se vino a negro al tener que jugar en la banda contraria, mientras que Ekain siguió siendo un cero a la izquierda y Flakus anda en cualquier sitio menos en el césped. Era tal la mediocridad que durante casi toda la primera parte Rubén Gómez y su defensa vivieron un partido más que plácido. Y es que de nuevo los granas insistían con centros a la nada y solo uno de Narro que se envenenó al tocar en Lautaro puso un poco de luz arriba.

Óscar Gil al rescate

Pero como el Villarreal B no supo aprovechar su gran superioridad, especialmente en campo contrario, al Real Murcia siempre le quedó la esperanza de poder conseguir algo positivo antes del descanso. Es verdad que los locales eran los que mandaban y los que intentaban hacer daño por la banda de un Cristo Romero desbordado, pero también es cierto que la mayoría de esas internadas acabaron anuladas por fuera de juego. Y como los de Albelda no mataron a un rival más que herido incluso antes de saltar al campo, el Real Murcia aprovechó la única que tuvo para meterse en el encuentro. Fue en el 45, con las mentes ya pensando en el descanso, cuando Cristo Romero abría para que Palmberg sorprendiera desde la banda con un pase que Óscar Gil empaló desde la frontal para soprender a un Rubén Gómez que no podía hacer nada para evitar el empate (1-1).

No pudimos ver cuál era la reacción del Real Murcia después de meterse en el partido con el gol de Óscar Gil porque inmediatamente después el colegiado señaló el final de la primera parte. Sin embargo el tanto le sentó bien a los granas, por lo menos eso parecía en la vuelta de vestuarios. Miró más arriba el cuadro grana, pese a seguir sin generar peligro, y el juego se igualó, con opciones en ambos lados. Sin embargo, cuando todo estaba nivelado, el Real Murcia se empeñó en complicarse.

Palmberg la lía

Porque en el minuto 60 los granas se quedaban con uno menos por la expulsión de Palmberg. Intentó el brasileño salvar la papeleta en una acción en la que habían fallado Mier y Óscar Gil, pero en vez de ir de cabeza a por el balón, metió la pierna rozando la cara de un jugador del Villarreal B. Aunque el colegiado le enseñaba la amarilla, tras la revisión, no dudó en cambiar su decisión para sacar una roja directa que enviaba al mediapunta al vestuario antes de tiempo.

Una vez más, el Real Murcia se autolesionaba a sí mismo. Si en el primer minuto fue la defensa, en esta segunda parte, cuando las fuerzas estaban más igualadas, Palmberg metía en un auténtico lío a los suyos, dando la razón a los que casi desde el inicio de la temporada lo han tenido más en el banquillo que en el césped.

Intentó reaccionar Curro Torres y lo hizo metiendo músculo en el centro del campo. Sekou entraba al campo en sustitución de un Ekain que volvió a pasar completamente desapercibido sobre el campo.

Minutos a la basura

La mejor noticia para el Real Murcia es que el Villarreal B andaba muy apagado en esta segunda parte, lo que permitía a la zaga grana no estar en estado de alerta todo el tiempo, consiguiendo que los minutos fueran pasando sin que sucediera absolutamente nada. El problema es que el Real Murcia estaba obligado a ganar, y aunque los de Albelda no metían miedo, los murcianistas tampoco lo hacían en el área contraria. Pero el poco peligro que se veía sobre el campo llegaba del lado amarillo, que poco a poco volvía a ganar la partida por la banda de Cristo Romero, facilitando varias situaciones a un Eto'o que no encontraba puerta en sus dos apariciones a falta de diez minutos para el final.

Y mientras que el Villarreal B volvía a sentirse cómodo con el balón, la solución de Curro Torres era poner a David Vicente como extremo por delante de Mier, mandando al banquillo a Pedro Benito, y sustituyendo a Narro por Álvaro Bustos.

Objetivo, salvar el empate

Seguía corriendo el reloj hacia el 90 y seguía el Real Murcia sin generar una opción de peligro en la segunda parte. Como si el empate fuera oro, los de Curro Torres se defendían como gatos panza arriba ante un Villarreal B que acumulaba toda la posesión pero que era incapaz de encontrar inspiración en los metros finales, donde la defensa grana andaba anclada para no dejar espacios.

Agotó Curro Torres sus ventanas de cambio en el 87. Sus últimas balas eran Joel Jorquera y Juanto Ortuño -abandonaban el campo Jorge Mier y Flakus-.

Daba igual lo que hiciera Curro Torres, porque los jugadores del Real Murcia seguían demostrando que no merecen vestir la grana. Volvió a verse en una acción en la que Iván superaba a Mier y a Joel Jorquera para meter un centro Hugo López envió fuera.

Al final salvó el Real Murcia un empate que ya se encargará la plantilla de vender como positivo, pero para lo único que vale el punto es para evitar la vergüenza de dormir toda la semana en descenso. Aunque poca diferencia hay entre ser decimosexto, posición que ocupa el Torremolinos, que decimoquinto, porque tanto granas como andaluces acumulan 32 puntos.

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