No es sano para un entrenador de fútbol estar más de cuatro años en el mismo proyecto. Es un ciclo muy restringido, pero en el que, si de verdad hay encaje entre los actores, se produce la construcción, la explosión y el legado. A partir de ahí, los vicios empiezan a quitarle sitio a las virtudes y la novedad deja de tener efecto. Diego Pablo Simeone lleva más de 14 en el cargo. En las cinco grandes ligas, solo el colista de la Bundesliga, Frank Schmidt, tomó antes posesión que el Cholo, un caso extraordinario que desafía la lógica del fútbol de élite. Sin embargo, el partido a partido, filosofía por excelencia del argentino, se ha convertido en una suerte de carpe diem para él y para el club cuya historia reciente cambió.
Leer la noticia completa