Si hay un episodio escabroso en la historia del fútbol brasileño, este lo protagonizó Bruno Fernandes das Dores de Souza, un personaje excreable. Cuando era el portero titular del Flamengo, y uno de los ídolos de la 'torcida', ordenó un asesinato macabro, cuyos pormenores ponen los pelos de punta por su crueldad. La víctima fue Eliza Samudio, con quien había mantenido una relación sentimental, fruto de la cual nació un hijo, Bruno Samudio, que acaba de cumplir 16 años.
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